2026: El año de la eficiencia y el orden financiero en Puerto Vallarta

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Brenda Montiel

1/6/20262 min read

El arranque de este 2026 no es un inicio de año cualquiera para la administración de Puerto Vallarta. Con la aprobación de nuevos cargos estratégicos por parte del Cabildo y la experiencia de un primer tramo de gestión, el alcalde Luis Munguía ha fijado una postura determinante: la eficiencia ya no es una opción, sino la regla de oro para cada funcionario público.

El aprendizaje tras el balance del 2025

Para entender el rumbo de este nuevo ciclo, es necesario mirar hacia atrás. El 2025 dejó lecciones costosas, principalmente por errores estructurales que Puerto Vallarta ha venido arrastrando de administración en administración. El más crítico de ellos: el diseño presupuestal.

Durante el ejercicio anterior, el municipio enfrentó una paradoja financiera. A pesar de haber obtenido ingresos superiores a los programados, el corte de cierre reveló un déficit de entre 500 y 600 millones de pesos. ¿La razón? Una planeación que no lograba alinearse con las necesidades reales de la ciudad.

Ante este escenario, Munguía ha sido claro: "Si se tiene más proximidad a la realidad, se tendrá una mejor planeación financiera". La meta para este 2026 es romper con esa inercia de presupuestos "ficticios" y transitar hacia un modelo donde el gasto esté estrictamente vinculado a la capacidad de ejecución y recaudación real.

Una nueva estructura para resultados tangibles

Con la reciente creación de cargos aprobados por el Cabildo, el Gobierno Municipal busca fortalecer las áreas operativas. Sin embargo, el alcalde ha advertido que estos nuevos espacios conllevan una mayor exigencia. No se trata de ampliar la burocracia, sino de robustecer la capacidad de respuesta ante una ciudadanía que demanda servicios de calidad y transparencia absoluta.

La comunicación como eje de confianza

Uno de los pilares de este "cambio de tenor" para 2026 es la optimización de la comunicación gubernamental. El alcalde ha instruido que la información debe fluir sin obstáculos. Los vallartenses tienen el derecho —y el gobierno la obligación— de dar conocer con precisión cómo se están invirtiendo los recursos en los rubros que sostienen al puerto.

El llamado de Luis Munguía es un ultimátum a la complacencia. Este 2026 se presenta como la oportunidad de dejar atrás las "herencias" administrativas deficientes y consolidar un gobierno que no solo recaude más, sino que gaste mejor. La consigna es clara: proximidad, transparencia y, sobre todo, resultados que los ciudadanos puedan ver y tocar.