Cuando la ley olvida a los animales
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En medio del conflicto legal que rodea al Refugio Franciscano, el gobierno encabezado por Clara Brugada tomó decisiones que hoy dejan una pregunta incómoda: ¿dónde quedaron los animales?
Más allá de expedientes, denuncias o disputas administrativas, hay seres vivos que no firmaron contratos ni participaron en irregularidades. Sin embargo, fueron ellos quienes pagaron las consecuencias: traslados forzados, rupturas de vínculos, estrés, enfermedad y, en algunos casos, muerte.
La ley debe sancionar a quien corresponda, sí. Pero la justicia no puede construirse sobre el sufrimiento de quienes no tienen voz. Cuando el Estado interviene, su obligación principal es proteger la vida, no castigarla indirectamente.
Este caso nos recuerda algo esencial: los animales no son evidencia ni daño colateral. Son víctimas invisibles de decisiones humanas que deben ser revisadas con ética y responsabilidad.
Seguimos esperando respuestas.
Por la educación, la vida y el respeto, yo soy Sociedad Animal


